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Gema Margo

Gema Margo

¿Existe de verdad el famoso punto G?

Existen muchos mitos en cuanto a la salud íntima femenina y nuestra sexualidad. En este post voy a hablarte del famoso punto G, ese lugar que nadie sabe si existe realmente o si es solo un paisaje maravilloso con que el soñamos como algo alcanzable tan solo por unas pocas privilegiadas. 

Corría la década de los años 40 cuando el médico e investigador alemán Ernst Gräfenberg hizo mención por primera vez del famoso punto G, al que debe su nombre. 

Sin embargo, no fue hasta 1980 que la doctora Beverly Whipple dió explicación y protagonismo a este punto G como responsable de la eyaculación femenina y los orgasmos explosivos. Describieron ese punto como «una pequeña alubia dotada de sensibilidad». 

A partir de aquel momento, tanto mujeres como hombres se lanzaron como locos a la caza del tesoro; en esa enloquecida búsqueda de la alubia mágica, hubo afortunados que encontraron el santo grial y otros que casi echaron a perder su sexualidad por la frustración de sentirse bichos raros por no encontrarlo. 

Eso inició numerosas investigación al respecto, los resultados fueron de lo más variado, pero el estudio más reciente que tenemos de 2017 hizo investigaciones posmortem y no encontró ni rastro de la alubia mágica. 

Por supuesto, la economía no ha parado de explotar a este fabuloso personaje vendiéndonos todo tipo de artilugios, cosméticos y hasta inyecciones de ácido hialurónico para aumentar en placer. 

Y tú, ¿crees que existe el punto G?

La realidad es que este famoso punto, ha dado lugar a más penas que alegrías, muchas mujeres se sienten bichos raros por no encontrarlo y les cohibe disfrutar de su sexualidad. 

También se dice que los hombres son los mayores defensores de la alubia mágica porque para disfrutarlo se requiere penetración y a muchas mujeres no les gusta especialmente la penetración o -al menos no para cada encuentro sexual-. 

 En cierto modo, esta búsqueda a llevado a una buena parte del género femenino a sentirse mal por no poder disfrutar de orgasmos con la penetración. Si el punto G está ahí dentro, por qué yo no siento es placer? 

Como las comparaciones son odiosas pero inevitables, si caes en la desgracia de que alguna amiga alardea de tener localizado o algún hombre en la cama te cuenta que su anterior pareja lo disfrutaba mucho, te quieres pegar un tiro. 

La realidad del placer femenino pasa por el clítoris y la mayoría mujeres necesitan estimularlo externamente  para alcanzar el placer sexual.

A principios de los 80 se iniciaron numerosos estudios sobre nuestro amigo el clítoris, pero en cuanto apareció la alubia mágica, nuestro clítoris fue relegado a un segundo plano, en búsqueda del placer a través de la penetración vaginal. 

En mi opinión, el punto G no existe como tal, no es un botón que podemos apretar y ¡et voilà! saltan fuegos artificiales. 

El punto G es parte de un todo, parte del tejido eréctil, de un clítoris maravilloso que es un autentico iceberg por descubrir. El culpable de la división de nuestro placer fue Freud que afirmo que los orgasmos clitorianos eran propios de adolescentes inmaduras y los vaginales de mujeres adultas de verdad. 

Y digo yo… ¿Qué sabría de orgasmos femeninos este señor? en fin…

Solo puedo decirte que disfrutes de tu cuerpo al completo, que no hay botones mágicos, ni separaciones, que no le pongas título a lo que sientes, lo importante es darte permiso para disfrutar sin complejos, tener una buena comunicación con tu propio cuerpo y con tu pareja sexual , quitarle peso al encuentro y ponerle una guinda de humor 😉

¡ DISFRUTA Y PUNTO! SIN ETIQUETAS

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Es necesario romper mitos a favor de una sexualidad femenina

 libre y gozosa 🙂

 
 

Con amor, Gema Margó

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