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Gema Margo

Gema Margo

¿Es tan buena la empatía?

A veces caemos en interpretaciones muy sesgadas de términos como la empatía y creemos que es de buenas personas ser empático. Seguro que en alguna ocasión te has sentido culpable porque no has sentido toda la empatía hacia algo o hacia alguien que crees que deberías haber sentido. 

Por ello, hoy quiero tomar algunas palabras y redefinir la idea que tenemos de ellas, porque aunque algunas pueden parecer indicar rasgos de buena gente e incluso buenos líderes, pueden crear mucho daño y convertirse en factores manipuladores que no ayudan a nadie.

 

 

Estas palabras son: EMPATÍA, SIMPATÍA Y COMPASIÓN

 

Puede parecer que significan lo mismo o algo parecido pero hoy vamos a reflexionar sobre sus particularidades. 

 

EMPATÍA

La empatía es sentir visceralmente lo que siente el otro, lo que llamamos» ponernos en su piel» o «meternos en sus zapatos». 

La empatía surge de nuestras neuronas espejo, por eso cuando alguien te dice que se ha pillado el dedo con una puerta, tú te estremeces y casi puedes sentir parte de su dolor en tus propios dedos. Eso significa que tus neuronas espejo se han activado.

Lo mismo ocurre a nivel emocional, de hecho en los bebes está muy desarrollada por eso se ponen a llorar cuando oyen llorar a otros o sonríen cuando ven sonreír a otros. En los adultos ocurre también y por eso puedes sentir de forma desagradable o feliz en función del estímulo externo. 

Una persona pesimista y negativa puede hacer que te vayas de esa conversación con el ánimo por los suelos y sin embargo, alguien que está feliz e inspirado te hace marcharte a casa con la sonrisa puesta y el ánimo por las nubes.

La empatía tiene sin duda buena prensa por mucho que no sepamos exactamente lo que es. 

 

¿ES BUENO ENTONCES SER EMPÁTICO?

Depende, hay criminales y estafadores que utilizan la empatía emocional para manipular mejor a sus víctimas, incluso los publicistas y vendedores la utilizan para llegar mejor a su público objetivo y conseguir que les compren. 

Una persona muy empática puede entregar sus ahorros de toda la vida a otra persona que parezca muy necesitada.

Un cirujano puede bloquear su empatía emocional y no ser necesario que sienta el dolor de su paciente para realizar una excelente práctica profesional.  

Las personas con mucha empatía pueden caer fácilmente en lo que Marca Stebnicki consideró «fatiga empática» que es un estado de agotamiento físico que resulta de la participación repetida o prolongada en sentimientos de dolor, dificultades, pérdidas, traumas… siendo muy común entre terapeutas, enfermeras, abogados o maestros. 

 También es importante aclarar que la empatía es selectiva y sesgada como lo es toda emoción, no sentimos empatía por cualquier persona ni por cualquier situación. Se da sobre todo con personas que conocemos o sentimos cerca y con quien tenemos afinidad o similitud. Normalmente la empatía aparece cuando los sentimientos están basados en experiencias y emociones compartidas. 

Esto es por tanto un arma de doble filo, decía el investigador Fran de Waals que el humano es «un simio bipolar» porque somos capaces del altruismo más elevado del reino animal pero también somos capaces de ser mucho más crueles.

 

SIMPATÍA

Se diferencia de la empatía porque en este caso, no estás experimentando el sentimiento del otro, en cambio eres capaz de comprender lo que la otra persona está sintiendo. 

Por ejemplo, si alguien te esta contando que un familiar ha fallecido, puedes no sentir visceralmente el dolor de esa persona pero sí comprenderlo y acompañarlo. Quieres que la otra persona sepa que eres consciente de su sufrimiento. 

La simpatía tiene peor prensa que la empatía porque se habla de ella como algo frívolo y carente de conexión con los sentimientos del otro, pero en mi opinión no es así. 

La simpatía es el sentimiento o expresión de preocupación por alguien acompañado de un deseo de que esa persona esté más feliz y a gusto con su situación. 

Te dejo este articulo de Newsela por si quieres ver más ejemplos entre empatía versus simpatía y comprender estos conceptos con más facilidad.

 

COMPASIÓN

La compasión lleva a la simpatía y a la empatía un paso más allá, puedes reconocer o sentir el dolor de otra persona y hacer lo posible por aliviar el sufrimiento de la persona en esa situación. 

Cuando eres compasiva, no estás huyendo del sufrimiento ni te sientes abrumada por el, permaneces presente con ese sufrimiento. 

La compasión crea una distancia emocional con el individuo y la situación que enfrentamos, de esa forma podemos ser más resistentes y a la vez mejorar nuestro bienestar general. 

Ten en cuenta que demasiada empatía puede ser debilitante, cuando nos angustiamos por el sufrimiento de los demás, no tenemos recursos cognitivos ni emocionales disponibles para ayudarles. 

La compasión a diferencia de la empatía tiene un componente adicional de acción, de querer aliviar ese sufrimiento. Reconoces el dolor en ti y en los otros y eso te genera la motivación de ayudar. 

Sugiere caminar al lado de la otra persona, en lugar de ponerse en sus zapatos o en su piel. 

 

MIS CONCLUSIONES

Lo ideal es encontrar el equilibrio entre estas tres cualidades, y para mí, la simpatía es importante en tanto que no permite que las emociones se desborden y nos ayuda a tomar distancia objetiva para encontrar mejores soluciones al problema en cuestión. 

Las neuronas espejo están ahí, son parte de nuestra humanidad y son maravillosas y necesarias, únicamente que no hemos de dejarnos arrastrar con ellas sin sentido, y desde luego no sentirnos culpables ni malas personas por no sentir el dolor ajeno en nuestra piel, no hemos de forzar la empatía del mismo modo que no podemos forzarnos a sentir. 

Un estudio realizado por el el Instituto Max Planck de Ciencias Cognitivas y Cerebrales de Alemania, junto con el Centro Suizo de Ciencias Afectivas de Ginebra, el Laboratorio de Investigación de Sistemas Sociales y Neurales de la Universidad de Zúrich y El Instituto Mente y Vida de Hadley reveló que la empatía y la compasión recaen en diferentes sistemas biológicos y redes neutrales. 

La compasión aporta sentimientos de cuidado mientras que la empatía se basa en resonar con el sufrimiento. 

Los participantes de este estudio revelaron que la empatía podía conducir a estados de colapso mientras la compasión fomentaba la resiliencia. 

También comprobaron que empatizar con el sufrimiento de los demás podría asociarse con estados negativos de angustia y dolor, mientras la compasión activa sentimientos positivos de calidez y preocupación por el otro. 

Cierro es post con esta última referencia que me encanta: 

En los países del este asiático el nombre Kuan Yin (diosa de la compasión) simboliza el «despertar compasivo» y se traduce como «aquel que escucha y oye los llantos del mundo para poder acudir y ayudar».

Por último y pretendiendo alimentar tu curiosidad, te dejo este interesante libro que no deberías perderte. 

Paul Bloom es un psicólogo canadiense-estadounidense profesor de psicología y ciencia cognitiva en la Universidad de Yale.

En este libro revela que la empatía es uno de los principales motores de la inequidad y la inmoralidad en la sociedad. 

Lejos de ayudarnos a mejorar nuestras relaciones, la empatía es una emoción caprichosa e irracional que apela a nuestros propios prejuicios e irónicamente nos lleva con frecuencia a la crueldad.

Un fantástico libro para cuestionarnos y reflexionar.

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6 comentarios en «¿Es tan buena la empatía?»

  1. Muy interesante Gema.
    Me ha gustado.
    Todos tratamos de ser empáticos, amables y piadosos.
    Así que a por ello.
    Un besazo y muchas gracias

    Responder
    • Gracias Carmen, celebro que te haya gustado.
      Sigamos siendo compasivos y no nos hagamos daño ni a nosotras mismas ni a los demás 🙂
      Un abrazo gigante!

      Responder
  2. Guau qué interesante! Tenía yo mal conceptuada la simpatía, como algo tirando a frívolo y superficial, Pero no es así. Qué chulada tu post!! Gracias.

    Responder
  3. Es muy interesante reflexionar y observar a qué nos empuja cada una de estas formas de sentir. Reconozco que a veces me siento mal, me bloquea y siento culpa, cuando veo algunas cosas que me parecen intolerables para los seres humanos y para los animales. Y eso ayuda poco.
    Gracias por hacernos reflexionar sobre esto, Gema.
    Un abrazo,
    Mercedes

    Responder
    • Gracias a ti preciosa, reflexionar y cuestionarnos siempre es la forma de crecer y encontrar espacios en los que sentirnos mejor con nosotras mismas.
      Un abrazo enorme

      Responder

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